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¿Por qué procrastino? Los 5 motivos más comunes (y qué hacer en cada uno)

No procrastinas por pereza. Descubre los 5 motivos más comunes detrás de la procrastinación y qué hacer en cada caso, de forma práctica.

Publicado el 6 min de lectura

Procrastinas porque la tarea te provoca algún malestar (aburrimiento, miedo, confusión, cansancio o la sensación de que no vale la pena) y posponerla hace que ese malestar desaparezca por un rato. No es falta de carácter ni pereza. La buena noticia es que cada tipo de malestar tiene una salida concreta. Descubrir cuál es el tuyo lo cambia todo, porque el consejo que resuelve un motivo puede no servir de nada en otro.

¿Qué dice la ciencia sobre procrastinar?

Una de las explicaciones más aceptadas viene de Fuschia Sirois y Timothy Pychyl, que en 2013 describieron la procrastinación como una forma de reparar el estado de ánimo a corto plazo. Cuando la tarea genera una emoción desagradable, el cerebro prioriza sentirse mejor ahora, aunque salga caro después. Pychyl, que estudia el tema desde hace décadas en la Universidad de Carleton, en Canadá, suele resumirlo así: la procrastinación es un problema de emoción, no de gestión del tiempo.

Eso explica por qué las hojas de cálculo y las agendas, por sí solas, rara vez lo resuelven.

Motivo 1: La tarea es vaga

"Poner en orden mis finanzas." "Cuidar mi salud." "Resolver lo del coche." Cuando la tarea no dice qué hacer con las manos, el cerebro no sabe por dónde empezar y huye de la confusión.

Señal: abres la tarea, la miras, no sabes qué hacer primero y la cierras.

Qué hacer: reescríbela como una acción física y visible. "Poner en orden mis finanzas" se convierte en "descargar el extracto de septiembre y marcar los gastos fijos". Si todavía no lo sabes, la primera tarea es "descubrir el primer paso", y eso ya es una tarea válida.

Motivo 2: La tarea es aburrida y la recompensa queda lejos

Hacer la declaración de impuestos, fregar los platos, rellenar una hoja de cálculo. El beneficio llega dentro de semanas; el aburrimiento es ahora. El cerebro elige lo que da placer inmediato.

Señal: no le tienes miedo a la tarea, solo tienes unas ganas enormes de hacer cualquier otra cosa.

Qué hacer: acerca la recompensa. Une la tarea aburrida a algo agradable (escuchar un pódcast mientras friegas), usa un temporizador corto y celebra cuando termines. Marcar como hecho y ver aquello registrado es una recompensa pequeña, pero inmediata.

Motivo 3: Miedo a equivocarte o a que te juzguen

El perfeccionismo es uno de los motores más fuertes de la procrastinación. Mientras no entregas, nadie puede criticarte. Posponer protege la autoestima, durante un tiempo.

Señal: la tarea te importa mucho, y te quedas revisando el comienzo, rehaciendo, esperando "el momento adecuado".

Qué hacer: permítete una versión mala a propósito. "Borrador feo" es un buen nombre para el primer archivo. Pacta contigo que el primer paso solo tiene que existir, no quedar bien. Si este es tu motivo, probablemente la ansiedad va incluida; hay más en Procrastinación y ansiedad: cómo salir del ciclo.

Motivo 4: La tarea es demasiado grande

"Escribir la tesis", "cambiar de trabajo", "ordenar toda la casa". Cuando la tarea tiene el tamaño de un proyecto, ningún día parece lo bastante bueno para empezar.

Señal: esperas un fin de semana libre, unas vacaciones, una semana más tranquila.

Qué hacer: encoge el comienzo hasta que quepa en dos minutos. Una página, un párrafo, un cajón. La versión de dos minutos no sirve para terminar la tarea; sirve para salir de cero (mira Regla de los dos minutos: qué es y cómo usarla).

Motivo 5: Cansancio o falta de energía

A veces no es la tarea: eres tú, que estás sin batería. Dormiste mal, estás enfermo, tuviste una semana dura. Intentar compensarlo con fuerza de voluntad suele acabar en frustración.

Señal: hasta las cosas que te gustan te cuestan.

Qué hacer: baja el listón del día. Elige una sola cosa y haz la versión más pequeña. En un mal día, mantener lo mínimo es una victoria, y descansar también cuenta (hay un plan para eso en Qué hacer en un día improductivo: plan para días malos).

¿Cómo descubrir cuál es tu motivo?

La próxima vez que notes que estás posponiendo algo, para 30 segundos y pregúntate:

  1. ¿Sé cuál es el primer paso? (Si no: motivo 1.)
  2. ¿Tengo miedo de que algo salga mal? (Motivo 3.)
  3. ¿Es solo aburrido? (Motivo 2.)
  4. ¿Me parece demasiado grande? (Motivo 4.)
  5. ¿Estoy sin energía para todo, no solo para esto? (Motivo 5.)

Es común que aparezca más de uno a la vez. Empieza por el que parezca más fuerte.

Un ejemplo de la vida diaria

Un estudiante de 22 años, a quien llamaremos Lucas (personaje inventado), tiene que entregar un trabajo en grupo. Lleva días posponiéndolo. Creía que era pereza. Cuando responde a las preguntas anteriores, descubre dos cosas: no sabe qué espera el grupo de él (motivo 1) y teme que su parte quede peor que la de los compañeros (motivo 3).

Lo que hace:

  • Manda un mensaje corto al grupo: "mi parte es la introducción, ¿verdad?". Eso resuelve el motivo 1 en dos minutos.
  • Abre un archivo llamado "borrador feo" y escribe tres frases sin revisar. Eso afronta el motivo 3.
  • Marca las dos cosas como hechas.

No terminó el trabajo ese día. Pero se movió del sitio, y el resto quedó mucho más fácil.

¿Y si procrastino todo, siempre?

Si la procrastinación es constante, viene desde la infancia y aparece junto con distracción, olvidos y dificultad para empezar incluso cosas que te gustan, puede haber otro factor en juego, como el TDAH. No se puede saber por cuenta propia. Si sospechas que tienes TDAH o tomas medicación, habla con un profesional de la salud.

Preguntas frecuentes

¿Procrastinar es pereza?

No. La pereza es no querer hacer algo y estar tranquilo con ello. Quien procrastina quiere hacerlo, se siente mal por no hacerlo y huye de un malestar que la tarea provoca.

¿Por qué procrastino aunque se acerque el plazo?

Porque, mientras el malestar de la tarea sea mayor que el miedo al plazo, el cerebro prefiere huir. Mucha gente solo empieza cuando el miedo al plazo se convierte en la emoción más fuerte.

¿La procrastinación es falta de disciplina?

La disciplina ayuda poco cuando el problema es emocional. Funciona mejor reducir el malestar: tareas más claras, comienzos más pequeños y menos exigencia.

¿Cómo dejar de procrastinar de una vez?

No existe un giro único. Lo que funciona es identificar el motivo de cada caso y aplicar la salida adecuada, con un comienzo pequeño cada vez.

Pruébalo ahora

Piensa en la tarea que más estás posponiendo. Responde las cinco preguntas. Elige la salida del motivo más fuerte y haz el primer paso, por pequeño que sea.